Sujeta a tu gatito de forma delicada pero con firmeza. Introdúcelo en la tina y mójale el pelaje mientras lo acaricias. Evita que el agua o el champú roce la cabeza, los ojos o la boca. Aplícale el champú siguiendo las instrucciones de uso, y luego enjuaga a tu gatito con agua abundante. Utiliza agua tibia (30 grados) y un champú específico para felinos.
Para un gato que no le guste el agua, báñalo en seco. Como última opción, podemos bañarlos sin agua aplicándoles productos que venden para limpiar y desengrasar el pelaje del gato. En el mercado hay muchos productos, se trata de probar alguna marca de confianza y ver qué resultado da. En caso del que el felino necesita una limpieza compleja, es posible encontrar productos de baño en seco en espuma o spray. Estos se aplican en masajes circulares y el exceso debe eliminarse del pelaje con ayuda de una toalla.
(Un gato debe ser bañado cada una a dos semanas, mientras que este sea mayor de tres meses)

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